Con profundo simbolismo, han trascurrido apenas unos cortos quince días de gobierno. Gustavo Petro Urrego, ha logrado mover las estructuras del poder y tiene temblando a más de uno. En su cruzada visita el Catatumbo, el Tarra, una de las zonas del país, como mayor reclutamiento del país, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, un territorio que ha vivido las bombas, la muerte, el terror, la violencia armada, una de las zonas con el mayor tránsito de drogas, explotación minera y pobreza, todo un hervidero social.
En esta línea, el ministro de justicia, en el día nacional de la niñez indígena, 26 de agosto, fecha que conmemora la muerte de 12 indígenas Awá en el Resguardo Indígena de Gran Rosario en Tumaco, Nariño (2009), en donde fueron asesinados tres niños y una niña, reconociendo y ratificando así la importancia del interés superior de los niños, niñas y adolescentes del país y urge al respecto de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
El cambio de paradigma, propuesto por el actual gobierno de Gustavo Petro, propone profundas transformaciones alrededor del papel del Estado y su intervención, exige una radical transformación de la fuerza pública, impulsando un cambio social alrededor de la economía de la muerte, para abrazar una cultura de paz, una cultura por la vida.
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